domingo, 4 de diciembre de 2016

El desnudo


El desnudo;
Rocié de deseo mi cuerpo, humecté mis ganas, pinté mis uñas;
sin tacones, un poco de color, la noche parece virgen y fresca
la espera es el ojo y la luz de una noche sin vestido

En el calendario los días terminan su jornada vaciando lo habitual;
facturas ágape, correos responsables, nada más genuino que lo ordinario
nada más insuficiente; vivir sin sus preguntas, jugar sin sus lunares

Esta noche:
Preparo el sinsentido de la poesía que amo;
el toj erótico, la nada que me conmueve, mi apasionada contradicción,
lo que soy y que todavía no sé, un silencio sencillo

Me entrego como ofrenda penetrable cestrum nocturnum
en una especie de rito satánico o eclesial, los símbolos yacen;
la tanga, el vino, la izquierda; el mar de tinta negra que dibuja

Soy Eva
Como silueta de una gacela en la Avenida de las Américas
fumando en la banqueta, rozando hojas; la imaginación, el árbol
el brillo, la cintura, el jaguar; ser bella.

@myrcrixer

jueves, 1 de septiembre de 2016

El Camino a la Sororidad

Era la puta, la amante, la competencia;
le enseñás las piernas a mi novio
me quitaste al marido, perra,
me lo querés quitar, mujerzuela
mujeres desnudas caminan por la calle
despacio, sin tacones, sienten el cemento
altas, bajas, cuerpos reales, indiferentes
piernas,
pechos,
vulvas,
axilas,
cabellos
todas en la ciudad, caminan sin verse
llevan la marca del patriarcado,
el dolor se lleva en silencio,
como el payaso mija, reír por fuera;
calladita te ves más bonita
no le digás nada a tu mamá
Fiestas, vestidos, colores brillantes
joyas, peinados, maquillaje elegante
bailamos en pareja, luciéndolo
el premio de la dieta, envidiando otra silueta
Las novelas nos enseñan a amar;
de envidias, celos y rencores
están llenas las canciones
las ancestras crearon pactos
que siguen escondidos bajo de la tierra,
Nadie cuenta la historia real de las brujas…
!Yo sí!, se atrevió a decir una mujer desnuda
otras la vieron, se vieron
y así inició el camino

miércoles, 17 de agosto de 2016

Locura del jaguar que no duerme

Tengo un jaguar en mi vulva. No me deja trabajar
Está hambriento y busca entre mis adentros un trozo de pan
mis ojos están desconcertados, no le cabe una sonrisa a los labios
Estoy desesperada, no me calma el café, el vino o el orgasmo
Respiro profundamente, aparento que no duele, repito todo está bien
Repito hay mentiras que no cuentan si hay gemidos y placer
Los dolores de las entrañas se llevan en silencio, sin molestar a nadie
La consciencia se entretiene con los juegos del afecto
El diario de una vulva escribe: soy placer. Pero le duele el venus depilado,
el espéculo que penetra la noche y los amantes que no aman.
La tinta fluorescente se desliza sobre las ideas y con su labios:
Dibuja, brincotea, canta utopías: “vibro contando cómo las olas acarician al mar”
luego serán las historias de huracanes de polvo estelar
la belleza en las canciones tristes y sentir en los lugares comunes.
juguetona escribe: quiero amarlo -tacha- quiero verlo dormir.
adormilada escribe: Quédate -con fosforescente verde-. Vete, -con fosforescente coral-.

jueves, 30 de junio de 2016

Secuencias binarias

Momento, cuerpos
historia, recuerdos
gemido, roces
0-1-0-1-0
el sudor de lo perfecto,
el cuaderno que te guarda,
el cuarto un universo,
1-0-1-0-1

@myrcrixer

domingo, 12 de junio de 2016

Cada parte de mi cuerpo que tocaste se volvió un edificio y ahora vivo en una ciudad vacía, de cuchillos y grafitti con los vicios que regresan cansados de llenar de algo que no saben qué es.
Hay días así, en que duele más de lo que debería.

martes, 31 de mayo de 2016

Bodas de Sangre - Federico García Lorca

Novia: ¡Vámonos pronto a la iglesia!

Novio: ¿Tienes prisa?

Novia: Sí. Estoy deseando ser tu mujer y quedarme sola contigo, y no oír más voz que la tuya.

Novio: ¡Eso quiero yo!

Novia: Y no ver más que tus ojos. Y que me abrazaras tan fuerte, que aunque me llamara mi madre, que está muerta, no me pudiera despegar de ti.

Novio: Yo tengo fuerza en los brazos. Te voy a abrazar cuarenta años seguidos.

Novia: (Dramática, cogiéndole del brazo) ¡Siempre!

Padre: ¡Vamos pronto! ¡A coger las caballerías y los carros! Que ya ha salido el sol.


...

Madre: ¿Qué sangre va a tener? La de toda su familia. Mana de su bisabuelo, que empezó matando, y sigue en toda la mala ralea, manejadores de cuchillos y gente de falsa sonrisa.

Padre: ¡Vamos a dejarlo!

Criada: ¿Cómo lo va a dejar?

Madre: Me duele hasta la punta de las venas. En la frente de todos ellos yo no veo más que la mano con que mataron a lo que era mío. ¿Tú me ves a mí? ¿No te parezco loca? Pues es loca de no haber gritado todo lo que mi pecho necesita. Tengo en mi pecho un grito siempre puesto de pie a quien tengo que castigar y meter entre los mantos. Pero me llevan a los muertos y hay que callar. Luego la gente critica. (Se quita el manto)

--

Novia:
Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
Leonardo:
¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.
Novia:
¡Ay que sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
y a toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.
Leonardo:
Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.
(La abraza fuertemente.)

Novia:
Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra, (Dramática.)
¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.
Leonardo:
Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
¡Vamos!
(La arrastra.)

Novia:
¿Adónde me llevas?
Leonardo:
A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!
Novia: (Sarcástica)
Llévame de feria en feria,
dolor de mujer honrada,
a que las gentes me vean
con las sábanas de boda
al aire como banderas.
Leonardo:
También yo quiero dejarte
si pienso como se piensa.
Pero voy donde tú vas.
Tú también. Da un paso. Prueba.
Clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.
(Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.)