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viernes, 15 de mayo de 2015

Guatemala


Libros del profe de Manuel que despertaron mi curiosidad:

TITULO
AUTOR
Somos los jóvenes rebeldes
Monsanto, Pablo
El sueño de la paz. El inicio del diálogo
Sandoval, Miguel  A.
Muerte en el vecindario de Dios
López, Julie
Violencia y genocidio en Guatemala
Sanford, Victoria
El recurso del miedo
Figueroa Ibarra, Carlos
Revoluciones sin cambios revolucionarios
Torres-Rivas, Edelberto
Sierra madre, pasajes y perfiles de la guerra revolucionaria
Palma Lau, P.
La masacre de Panzós, etnicidad, tierra y violencia
Sanford, Victoria
Las huellas de Guatemala
Porras Castejón,  G.
Una guerra sin batallas
Brett, Rody
Movimiento social, etnicidad y democratización
Brett, Roddy
Entre la comunidad y la república
Fonseca, Marco

jueves, 6 de noviembre de 2014

sábado, 10 de mayo de 2014

Reflexiones de una madre en su primer 10 de mayo




Voy a empezar sacando de mi sistema unas cuantas ideas que me incomodan:

La madre abnegada
Lo que no me gusta del discurso de la madre sacrificada o abnegada no es que no sea cierto, pues obviamente hay tanto que una mamá hace, su tiempo ya no es su tiempo y muchas cosas que como madre incipiente, ignoraré. Pero para mi salud mental quiero pensar que puedo ser una buena madre sin corona de santa. Estoy empezando en este caminar y me resisto a creer que me espera una vida de contrariedades y anulación de mis intereses e integralidad. Quiero pensar y de hecho es lo que en estos 8 meses he vivido, que  esta nueva experiencia no es un sacrificio sino un nuevo enfoque de la realidad y de cercanía con la vida. Me acerca a la filosofía al contemplar la debilidad con que un bebe nace, incapaz de actuar por sí mismo y como poco a poco va adquiriendo más y más capacidades, es bello. Nace al mundo y es como “y esto qué putas” y luego empieza a apreciar los detalles, aprende, vive, pero no sólo el bebé, también la mamá revive, se reconecta con una parte olvidada. Si le quitamos el “sacrificio” al ser mamá, ganamos más, porque entonces es un gana-gana, es una aventura distinta.

Espero que mi yo madre del futuro no me diga: “qué ingenua la Cris” pero por el momento quiero pensar que el tiempo es compartido. Ahora canto y antes no lo hacía, corro menos pero bailo más, me agrada más compartir con la familia y que socialicemos en los distintos ambientes en que ambas vamos sintiéndonos a gusto.

La realización plena de una mujer es ser madre
Creo que el problema es el sistema patriarcal en el que vivimos. Ese chip de realizarse hasta que se es madre podría provenir de un grito de poder ante el hombre.  Porque hasta el momento no he escuchado a nadie decir “hasta que se es padre uno se realiza como hombre”. Quizá es la única arma que piensan que tienen para sentirse dignas, mejores o “más valiosas” El problema es que se pasan llevando de corbata a las que no lo son y lo peor es que no es cierto. La realidad es que la realización de una mujer no está en su maternidad sino como todo ser humano, en algo más complejo, en una serie de satisfactores y percepción del mundo.

Sólo una madre sabe
Por qué queremos establecer esa barrera entre los que tienen hijos y los que no. Como si de pronto unas adquirieron su pase al mundo de la luz y las otras siguen en tinieblas. Pero que esta luz es para ellas hablar de pañales, colegio y el último aparato electrónico que les hace la vida más fácil en su arduo y duro trabajo maternal. No es que quiera minimizar lo que ser madre significa, ojo, pero no estoy de acuerdo en que al hacerlo se excluya a otras mujeres y tampoco me parece que por el hecho de ser mamás perdamos la oportunidad de hablar de arte,  ideas, política o libros. Claro quizá una madre no podrá leer a plena tarde del día y tendrá que hacerlo en la madrugada después que su hij@ duerme o la película habrá que ponerle pause un par de veces, pero eso no impide que anulemos nuestro ser persona por el hecho de tener diferentes responsabilidades. No somos distintas en esencia si todas hemos tomado la opción de vida que hemos querido y/o somos consecuentes con nuestras decisiones y nuestras actitudes ante la vida. No es posible que sigamos compitiendo entre nosotras, cada una en su propio contexto tiene sus propias luchas y sus propios desafíos en un sistema de por sí ya difícil para las mujeres como para que nos pongamos a etiquetarnos o clasificarnos innecesariamente. La empatía entonces se adquiere cuando las dolorosas experiencias de vida que sin hijos o con, se escuchan, se comparten, se respetan y valoran. Entonces hay más admiración y menos juicio.

En fin, por mi parte puedo decir que ser mamá le ha dado un giro interesante a mi vida. Es un constante espejo que me provoca un constante cuestionamiento. Ahora que escribo y la veo a la par dormida con su mini manita sintiéndome, en posición relax no puedo más que sonreír y querer un buen futuro para ella. Vivimos en un mundo tan extraño de dolor y amor, odio e indiferencia. De guerras y contradicciones. Hay cosas que toca tolerar y otras que se vuelven insoportables. Somos humanos complejos, con miedos y posibilidades. Seres situados que dado que ya estamos aquí lo mejor será buscar ese equilibrio entre la lucha por los ideales y la vivencia de lo cotidiano con más sonrisas que rencores.


Hay mucho más qué decir, pero por el momento lo dejo ahí.

martes, 6 de mayo de 2014

La Canción Popular en Guatemala durante el Siglo XIX


Nunca se termina de aprender

Cuando pienso en música, generalmente pienso en universalidad, si pienso en pasado musical pienso en las famosas canciones de los 80 "what a feeling" o en las de mi infancia.

El 30 de abril de 2014 en el Teatro de Cámara del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias se llevó a cabo un concierto dónde se representaron canciones guatemaltecas del Siglo XIX. El Doctor Igor de Gandarias se dio a la hermosa tarea de recopilar canciones que de otra forma nunca hubiéramos conocido y mostrarnos cómo la cultura e identidad de un país se puede ver a través de la música.

Comparto la introducción del programa impreso y una de mis canciones favoritas. Ahora lo importante sería encontrar alguna forma de grabarlas o subirlas a la red para que otros puedan también disfrutar de ellas.

"La Canción Popular en Guatemala durante el Siglo XIX

Este concierto presenta una muestra seleccionada de canciones de los ámbitos cívico, religioso y recreativo que representan el sentir popular guatemalteco del siglo XIX. El programa se divide en cuatro partes. La primera ilustra la música destinada a ser cantada por niños, iniciando con el villancico de indios: los musiquero, tipo de pieza surgida durante la colonia que representaba, en forma jocosa, características culturales del indígenas según la visión dominante europea. Resalta el texto, que imita el habla indígena del español. Junto a las tonadas de Pascua se practicaba en templos y casas particulares. El can escolar El juego de los niños, con ritmo de polca, documenta la influencia de la música de salón en la música escolar de fines del siglo. Esta canción y el himno La Escuela forman parte de repertorio que buscaba exaltar valores nacionales y cívicos en los infantes.

La segunda parte presenta tres de las formas más populares de expresión musical que tenían vigencia en los templos, mostrando la intervención de elementos profanos. En Belén está la gloria ejemplariza el alegre villancico de Pascua con ritmo de son de fines de siglo. De la misma época es el Ave María de Valentín La Fuente, tipo de canción conocida como "de relleno", merced a que el texto tradicional era modificado introduciendo fragmentos poéticos escritos por los autores. Finalmente escuchamos la contrafacta Tú que llenas de los dones, la cual es un arreglo "a lo divino" realizado a mediados de siglo por Albino Paniagua, sobre un aria operática de Gioachino Rossini.

La tercera parte del programa contiene cinco tonadas eróticas de corte dolorido romántico, de mediados del siglo. Estas piezas amenizaban tertulias (reuniones de tarde) en casas de gente acomodada, donde a más de cantar y tocar instrumentos (piano o marimba) se comía, bebía y se jugaba a los naipes.

La cuarta y última parte del programa la conforman tres canciones criollas con ritmos latinoamericanos de moda e fines del siglo, como el bambuco colombiano, la danza cubana y el paso doble local.
                                                                                                                                      Igor de Gandarías"

Esta fue la canción que me gustó:

14. Lago de Amatitlán. Two step
Julián Paniagua (1856-1946)
Mezzosoprano y piano


Era un domingo con mucho afán/
tomaron tren las Ninfas para Amatitlán./
Qué hermoso es el lago / que lindo es nadar /
y bellas muchachas con gran alegría se van a bañar.

Después del baño dulce impresión/
deseando copas se dirigen al salón/
al oír la marimba bailan como están/
parejas se abrazan, otras se besan y bataclán.

Despues del baile almorzar/ con la novia es de rigor/
mojarritas con chuchitos y chiles rellenos de amor./
Al fin regresan tristes ya/ criticando a la reunión/
pero pasaron feliz día ¡ay, ay!, todo fue ilusión

----

Cantantes:
Soprano: Leslie Gonzalez, Mezzosoprano: Ada Chitay
Tenor: Christian Polonsky, Barítino: Sergio Alvarado

Instrumentistas:
Violines: Juan Andrés de Gandarias, Iunuhé de Gandarias
Violonchelo: Guillermo López, Piano: Vinicio Quezada
Guitarra: Pedro Lázaro, Flauta: María Eugenia Amato


viernes, 21 de marzo de 2014

Cuando estamos con las novias

Fuente: Programa Expresión Creativa Camino Seguro, 2011

lunes, 22 de octubre de 2012

Diario de una tiranía




Qué nostalgia tan extraña ésta que deja el enamoramiento a una zona. No hay suficientes fotos ni suficientes letras que puedan contenerla. Lo que representa para mí, lo he dicho más de una vez, se asemeja a una especie de patria. Hoy extrañé sus calles, la telaraña espiritual que dice Unamuno: 

“Porque la calle forma un tejido en que se entrecruzan miradas de deseo, de envidia, de desdén, de compasión, de amor, de odio, viejas palabras cuyo espíritu quedó cristalizado, pensamientos, anhelos, toda una tela misteriosa que envuelve las almas de los que pasan."

 Y cuando me volvía pez entre otros peces, veía a toda Guate en un vistazo. Ahora en una burbuja veré otra patria o la misma pero con menos caricias y más lenguaje.  Hay una tiranía teoría a la cual hay que sujetarse. La academia empieza.

lunes, 28 de mayo de 2012

Enamorada


En la ciudad llueve y la gente con sus sombrillas de colores dan a esta ciudad un toque de color a las nubes grises. No me canso de decir cuán enamorada estoy de la zona 1. En ella veo a la gran Ciudad: trajes, faldas, ropas viejas, bebés, adolescentes tomados de la mano, niños tomados de la mano, abuelos tomados de la mano. Veo el mundo en una calle y no puedo dejar de admirar. Pienso en todas las fotos que podría tomar sólo con cerrar y abrir los ojos y de alguna manera me gusta que no pueda hacerlo, no es bueno dejar en evidencia aquello que es un regalo para el hoy.

Por cierto que hoy leyendo La Señora Dalloway pensé en cómo Virginia Woolf podría describirnos, a esta Guatemala pueblo-ciudad. Me alejo lo más que puedo para verla como una extraña y veo todos esos cables que arruinan la vista, las casas imperfectas, las calles que parecen las mismas, me doy cuenta de cómo nos vamos conformando con el Burger King de la esquina, el McDonald's del domingo por la tarde y los Cafés que hay en todos lados pero siempre bajo los mismos nombres, enfranquiciados, así estamos, es difícil que hayan nuevos restaurantes o cafés porque los grandes Centros Comerciales lo tienen todo y con las mismas etiquetas.

Sin embargo, hace poco vi la película "Looking for Palladin" en el IGA, el director Andzej Krakowski veía una Antigua Guatemala tan diferente a la mía y no puedo explicar qué era lo extraño pero era una especie de folklore engrandecido y ahora pienso que mientras voy caminando, comiendo mis nachos Diana o con la bolsa de mango y pepitoria mientras espero a que no venga carro para cruzarme la calle, soy parte de ese folklore y asombro para estos "otros" que encuentran extraño este que es mi hogar. 

Aún están los atoles al final de Las Américas, las enchiladas a Q10 donde la Mela, el Mercado Central, los shucos del liceo, las ventas de rica comida al finalizar la misa, los helados de coco, los chocobananos, todavía hay nosotros y mientras sea así seguirá siendo mi Ciudad; cielos, creo que a esto le llaman patriotismo.

viernes, 20 de enero de 2012

Parque Concordia

Tengo en mis adentros un sin-nombre, una fuerza que oprime, que pasa de los sentimientos al pensamiento más puro; el del extrañamiento, un no ser, siendo. Un brillo en la abstracción.

Ver. ¿Qué veo? una palabra soez tan natural como un juego de cartas, aparatos viejos que llevan en hombros un letargo, una pausa en el ambiente. El olor a marihuana dicta la estación, un precioso círculo, el sol dicta a los transeúntes dónde pasar, las bancas llenas de personas que ... ¿quién dicta? y esta tristeza ¿es mía o de ellos?

 Una venta callejera es, una calle con ventanas que deja abierta una espera. 
 
"Gracias a Dios es viernes" dijo el trabajador antes de apagar su computadora, el descanso es, el parque es, la ventana, las corbatas y delantales, todo es.



viernes, 23 de septiembre de 2011

Indígena es una mala palabra

En el trayecto a Pasos y Pedales iba con mi sobrina de 7 años hablando de política (ella empezó el tema) y no recuerdo exactamente el diálogo previo, pero estaba haciendo referencia a la candidata Rigoberta Menchú y mencioné la palabra “indígena”:

- ¡Sh! tía, ésa es mala palabra
- ¿ah? ¿por qué? Contesté, deteniendo (muy poco) mi sorpresa y aflicción
- En el recreo un niño le dijo a otro “no seas indio” y la maestra lo regañó   
  porque le dijo que era mala palabra.

Dejo la anécdota ahí para desmenuzar la variedad de lecturas que se pueden hacer en torno al tema. De más está decir que en Guatemala se utiliza constantemente sin exclusión de ningún estrato social la palabra “indio”; de forma peyorativa en algunos casos y en otros “supuestamente” sin acto consciente. He escuchado a amigos decir: “Es que yo no lo digo por discriminar” pero ¿es un error pensar que una palabra se pueda utilizar de forma ingenua sin que al decirla se perpetúe la  clara imagen colonialista dentro de los signos lingüísticos que nos representan? Es claro,  lo vivimos a diario.  Se cubre bajo la manta de la costumbre y de una ingenuidad que enoja pero que al mismo tiempo evidencia la falta de atención que tenemos no sólo ante el problema de discriminación y racismo sino al problema de no pensar del por qué usamos las frases que usamos, por qué de ciertas bromas que no son creaciones propias sino que han sido impuestas por un sistema. No es exagerar, es una necesidad profunda, urge darnos cuenta que en detalles tan “pequeños” como lo es lenguaje, se podría lograr un cambio, construir un puente, pasos que permitan aceptarnos, valorarnos todos los que vivimos en Guatemala, sin exclusión. De que sirve hablar de igualdad y dignidad si en la práctica no se ve un esfuerzo en enderezar lo que está torcido.

Por otro lado, me llamó la atención como mi sobrina no entendió la comparación errónea indio=necio. Su respuesta ante la enseñanza de la maestra fue sólo de obediencia sin comprensión. Y esto refleja una debilidad en la forma en que somos educados. Sentimos que el desarrollo en nuestro país no es tan lejano  porque tenemos globalización: multinacionales, grandes edificios, centros comerciales, pasos a desnivel, etc. pero son, nuevamente una manta que cubre la realidad de nuestro mediocre sistema educativo.

¿Por qué no empezar evidenciando estas malas prácticas?.En la casa, en la calle, en las fiestas; discutamos, abramos espacios, platiquemos. Vivamos en la cotidianidad nuestra cuota de cambio.

A propósito de racismo y prejuicios raciales: http://muralles.net/blog/2011/09/unesco-sobre-racismo-y-prejuicios-raciales/

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Señas chapinas

A pocos días de las Elecciones en Guatemala, una amiga hizo una observación que yo había descuidado, sobretodo porque evito ver (aunque en realidad es inevitable la contaminación visual) la propaganda de los partidos políticos. En fin, resulta que los seres humanos estamos llenos de signos y señas, es la forma en que logramos dar a conocer nuestro abstracto. Interesante que muchos partidos políticos escogen las manos para transmitir estas ideas y con interesante lo que realmente quiero decir... mi querida y adolorida Guatemala, tus manos están en las calles, pero yo sé que no son las tuyas y que a escondidas estás haciendo otra seña, una mucho más chapina.

lunes, 15 de agosto de 2011

Baño de Ciudad - de María Olga Paíz

A propósito de la celebración del 15 de Agosto, la feria de la Ciudad de Guatemala, me encontré con la publicación de María Olga Paíz y debo decir que se me puso chinita la piel, se las comparto:

Baño de ciudad

María Olga Paiz mopaiz@elperiodico.com.gt

La ciudad está de cumpleaños y toca celebrarla.

Vivo en la periferia, pero disfruto bajar al valle, a la ciudad de techos grises, amurallada de nubes y custodiada por dormidos volcanes plomizos.

Inhalar su olor a fritura, a diésel de camioneta, a humedad de armario.

Para quererla bien hay que dejarse engullir por el tráfico que la recorre como sangre espesa y sus muros vociferantes de publicidad. Dejarse tentar por su promesa de saciedad, permitir que nos seduzca la abundancia ambulante de melocotones y anacates de temporada, de tarjetas de teléfono y paraguas, de ramos de rosas y de pelotas de colores.
Dejarse cegar al mediodía por la luz fracturada en los edificios acristalados y ensordecer en medio del barullo de pajarera de las seis de la tarde.

Solo un aguacero de invierno logra barrer el polvo de siglos acumulado en sus banquetas quebradas por raíces y lavar el acre orín de los postes de alumbrado y las esquinas de esta ciudad. Los tragantes jamás podrán dejar de hacer gárgaras, congestionados por el flujo inmundo y descomunal que, impedido de desagüe, torna en lecho de río las calles.

Para entenderla es requisito sentir de cuando en cuando los temblores salaces y continuos a los que hemos crecido acostumbrados. Y casi a diario también el temblor íntimo a ser despojado en cualquier semáforo del celular, como antes de los Rayban, o de la bolsa.

Por naturaleza o por crianza, una no gusta solo de lo bonito, lo perfecto y sin mácula. Será la maternidad que me ha enseñado a conciliar el amor y la exasperación.

Mi marido, socarrón, se conduele: ay, pobre tú que no tenés pueblo. Y bueno, hace muchos agostos que no me doy una vuelta por la feria de Jocotenango para probar el tiro al blanco o comer una bolsa entera de panitos de feria. Pero sí, tengo pueblo. Solo que el mío, mi amor, es mucho más grande. Y aquí es donde te saco la lengua.

viernes, 15 de julio de 2011

Foto de un día en la Ciudad de Guatemala

Lo primero que vi al despertar fue la cara de mi gata observándome. Normalmente se duerme a mis pies por lo que fue extraño encontrar esos dos ojos azules vigilantes. Entre pensar que las cintas de mis zapatos que lavé el día de ayer no combinaban con el “blanco” de mis chapulines y memorizar un exquisito poema de Octavio Paz, emprendí viaje hacia las calles de mi Ciudad. Tenía antojo de caminar (por no decir que no sabía qué camioneta tomar). 
De la terminal me fui caminando hacia el Parque de la Industria para visitar la Feria Internacional del Libro, FILGUA. Y cuando digo caminar quiero decir ir viendo para todos lados, cambiarme con frecuencia de banqueta y hacer caso omiso de los hombres libidinosos que siempre tienen un comentario que hacer hacia su objeto femenino. Hablando de femenino La Marimba Femenina de Concierto del Ministerio de Cultura y Deportes estuvo increíble, no había mucha audiencia pero los pocos aplaudíamos con mucho entusiasmo, el maestro de ceremonias (¿o se dirá presentador?) jovialmente nos felicitó por ser un buen público, me llamó la atención su estilo tan formal y al mismo tiempo cómico, describía la pieza y añadía comentarios tan simpáticos. Escuché El Ferrocarril de los Altos, La Marcha turca de Mozart y el son Flor del Café. Me llamó la atención observar a una señora ya de edad avanzada que sacó a bailar a uno de los señores que estaban disfrutando de la marimba; fue en realidad tierno y pues como todo un caballero (menos mal) el señor aceptó  bailar con ella. Me encantó el gesto. A veces cuesta “atreverse” a hacer las cosas, por pena y el qué dirán; es una de mis tantas luchas, pero yo la vi y la admiré, vi en su rostro la sonrisa triunfante.

El almuerzo consistió en un pincho de pollo con barbacoa delicioso; un apapacho a mis sentidos. Después de ver unos libros y desanimarme por el poco presupuesto para comprar todos los libros que me hubiera gustado, visité la Editorial Cultura, libros de autores guatemaltecos e hice una excelente compra: “La Rafaila y La Chenta” de Enrike Wyld, una tragicomedia que aborda las situaciones sociales de Guatemala posterior al terremoto, r e c o m e n d a b l e. (Y sólo me costó Q35). Aunque no tenían nada de Otto René Castillo, ni de Augusto Monterroso, ni de muchos autores más, pero bueno… Iba a sentarme a la banca fuera de filgua cuando
 - señorita la salida es del otro lado dijo el guardián
 - voy a la banca – dije
Al final me quedé pensando si a lo mejor fui ruda con él, si es que él quería ser amable y mostrarme la salida o era porque como garante del orden no dejan caminar más allá… pero me enoja tener más centros comerciales que parques, menos lagos y bancas, lugares para hacer pic-nic. Obviamente las colonias residenciales tendrán sus parques “privados” pero esa sensación de encierro para sentirnos “seguros” es tan decepcionante, me hubiera gustado decirle al guardián: señor, déjeme imaginarme que estoy en un lugar libre.

Caminé a la reforma y tomé la 101, destino: 6 Avenida de la Zona 1. Es porque ahora está bien chilera y hay un cafecito “Café Casa” que me gusta mucho. Hechos relevantes de dicha visita: Un policía de Emetra gritándole a un piloto de vehículo blindado que transporta dinero, estaba enfrente del banco y el policía le pedía a gritos que se estacionara en otro lado. En eso una señora  me dice:
.- ¡Qué policía tan tonto!, cómo se le ocurre que el camión se va a estacionar en otro lado, ¡Cómo van a caminar con tanto dinero!

A mí la escena se me hizo muy graciosa. Es que al final el piloto no le hizo caso al policía, el policía gritaba, nosotros (la gente) mirábamos mientras esperábamos la luz roja para caminar y la calidez que se siente al platicar entre extraños, comadres peatonales, no sé cómo explicarlo, es “pintoresco”. En la camioneta de regreso un señor cantaba canciones de Facundo Cabral en guitarra, le dimos su quetzalito y voy a decir que no sé si es por la ruta o qué, pero a mí me pareció el transporte público muy armónico. Es decir, se espera lo que se espera, hizo bien la parada, obviamente ya en la tarde/noche hay más gente y se va uno parado, pero pues nada, todo bien. La gente no sonríe mucho cuando va en camioneta eso sí, ya sea porque está cansada, pero también pasa que si uno anda ahí risueño cuando menos siente le están echando el ojo (para robar digo), algunos se van durmiendo, es algo…cotidiano. Quiero aprovechar para recomendar las pizzas de Q5.00 de Al Macarone, d-e-l-i-c-i-o-s-a-s.

Es linda mi Guate, a pesar de,  así y con toda esa sombra oscura, la violenta calle, la psicosis, colectiva, no sé, hoy disfruté convivir con tantos extraños que no lo eran porque compartimos la misma calle, somos igual de vulnerables, pero había algo en el ambiente que daba un espíritu de unidad.

Eso es todo por hoy, mi propósito de este año es fijarme más en lo que vivo y  por eso ahora estoy viendo que ondas con la fotografía. No ha salido ninguna buena foto pero sí que estoy aprendiendo mucho con todo esto de la observación.

jueves, 30 de junio de 2011

Historias olvidadas



La locura en términos de privación del juicio o uso de la razón viene a ser la razón por la cual las personas que sí cuentan con el juicio deciden como colectivo social excluirlas por el peligro que les representan, así pues se logra identificar gracias a la ciencia quienes están o no facultados mentalmente. Pues hace poco visité el Hospital Nacional de Salud Mental Federico Mora, el cual es el único Hospital Psiquiátrico Nacional con una capacidad para albergar aproximadamente 330 pacientes (muy poco me parece para 14 millones de habitantes). Al entrar lo primero que observé fueron muchos guardias, lo cual llamó mi atención (pero más adelante comentaré), las instalaciones antiguas, algunas paredes de color verde, azul, gris, un tono lúgubre. Vi poco personal pero percibí que no habían muchos jóvenes, más bien personas que ya llevan  años de trabajar en el lugar. De hecho le pregunté a la secretaria de consulta externa y me dijo que llevaba ya 26 años.  La Directora tenía en su rostro un aspecto severo como quien tiene el poder y quiere que la gente lo sepa. Escuchamos muchas historias, tantas y tan variadas. La situación es difícil porque no hay suficiente presupuesto pero sobretodo porque ahí conviven los detenidos por algún crimen que son reportados como enfermos mentales y en esto es que quiero hacer hincapié. Son 82 detenidos y declarados enfermos mentales, por cada detenido hay dos guardias encargados de "vigilarlos" lo cual explica la cantidad de guardias que encontré en la entrada, haciendo nada.

Me parece completamente "sin sentido" tener a tantos guardias confinados en un espacio y sin mayor labor, no sería más lógico tener un espacio sólo para los detenidos, que no convivan con los otros enfermos y delegar menos guardias pero que estuvieran encargados de todos los enfermos. Escuché comentarios de  guardias que violan a las pacientes, o que no se encuentran cuando tiene que transferir a un detenido.Nadie hace demandas, nadie parece prestarle importancia a este grupo. Visitar el pabellón y observar las precarias condiciones, los pacientes están ahí parados, sin ningún entretenimiento. Es cierto que viven en otro mundo pero no proveerles de algún tipo de estímulo me parece que no es la mejor manera de que las personas vivan, porque son personas y por que viven. Son tantos los grupos excluidos y dentro de éstos aún más los que no interesan a la sociedad, los que no tienen voz ni quién vele por ellos, pero que siguen teniendo un derecho humano, un derecho a su dignidad.

martes, 31 de mayo de 2011

Entre líneas duerme mi Guate

Pretender, de que otra manera se podría iniciar la lucha por arreglar estos deformes pensamientos que haraganes duermen en la sala de mis adentros. Desempolvar, acaso darle un nombre a esta aspiración que me acompaña siempre: En la parada de la camioneta, en el paisaje de un viaje en carretera, en la espera entre un sartén o una línea en el Banco.

En Guatemala vivimos entre líneas (in)visibles. La diferencia de clases, las brechas rico-pobre son tan inquebrantables que ya no pensamos del por qué existen. Se aceptan como se aceptan las tablas de multiplicar. Ese no pensar se va traduciendo en prácticas coloquiales que se resumen en un intercambio de frases sobre la difícil situación del país, lo corruptos que son los políticos, aquí no se puede vivir, etc. Al principio, digamos hace unos 15 años, yo pensaba que era en serio que nos preocupaba. Creía que si todos estábamos preocupados sobre el tema habría algo que se podía hacer, claro que no voy a detallar en que otras cosas creía que con el tiempo fui descubriendo inciertas.  Y a que va todo este preámbulo,  a que a lo mejor la razón de este impase, de lograr un cambio, una sociedad más equitativa es simplemente por la inacción tanto mental como física que se da porque no hay una fuerza que la empuje, el detonante, el efecto que produzca moverse de la silla. Ahora bien podríamos entrar en todos los aspectos sociológicos e históricos que darían una gama de respuestas del por qué estamos como estamos y no es de eso de lo que quiero hablar  (aunque también pero otro día) sino en si debería importarnos escoger una ideología. ¿Es la falta de ideología la que no nos permite avanzar? ¿Deberíamos escoger entre una izquierda o una derecha, sentirse liberal o demócrata, creer en los matices o ser radicales? Y  que pasa, que entre que se es uno u otro, el pobre sigue siendo pobre y las líneas que nos separan, vacíos que los poetas lloran y "otros" aprovechan para fines personales.

miércoles, 5 de enero de 2011

San Silvestre, La Carrera

El sol imponente; cargando su ardor, nosotros. Miles de personas desconocidas en vestuarios deportivos de todo tipo y color. Disfraces que inyectan al ambiente risas comunes, espíritu de fiesta aunado con expectativas, nervios. Amateurs y profesionales, juntos en una carrera que cita siempre un 31 de Diciembre, un día que crea  magia y por ello la hace distinta a cualquier otra.

-¿Y ganaste? Preguntan los que no conocen. Ganar para nosotros “corredores por hobby” es llegar a la meta o rebasar el tiempo de nuestra última vez, depende de la intensidad de cada uno.
 La intensidad de esta carrera incluye las miles de personas participantes, las porras durante todo el trayecto, los disfraces y por supuesto las buenas voluntades.

Es una tradición para mí y mi familia y por ello crea una identidad. A los 16 años pensaba que dependiendo de qué tan bien corriera, así de genial o no iba a ser mi vida el próximo año. Me alegra no pensar igual porque ésta última terminé casi gateando.

Hay algo en lo nuevo que causa expectativa. Es una ilusión que necesitamos. Es la esperanza de algo mejor. Es también la oportunidad de dejar el pasado que no nos gusta y creer que damos un paso hacia la evolución de nuestras personalidades. ¿Será éste el sonido que escuchamos cuando disparan para avanzar esos 10 afanosos kilómetros con gritos de “feliz año” “vamos, vamos”? No lo sé, pero sí sé que cada vez que la corro recibo un “vamos niña, ya falta poco”, viejas caras conocidas, extraños que se vuelven cómplices en esta aventura; sobretodo cuando se experimentan toda clase de sensaciones físicas no sólo el agotamiento, a veces dolores en los músculos, calambres, cosquilleos en las manos, insolación y un deseo ya sea a la mitad o al final de rendirse… ahí en ese estado de agitación, nace un empuje cuando las fuerzas se agotan, casi como un super poder que nos hace sentir héroes, conquistadores de nuestras propias barreras.
 
Es un lugar común el pensamiento que nos hace coincidir sin contradecir que una carrera se compara fácilmente con la vida. Queremos metas, queremos sentir que avanzamos y en la carrera hay una claridad de hacia dónde se quiere llegar y cómo lograrlo. Es un buen ejercicio no sólo físico sino mental, que deja esas pequeñas satisfacciones que para algunos, como yo, son importantes.

sábado, 17 de abril de 2010

El asunto de la subversión

El asunto de asistir a las conferencias es, de alguna manera, una oportunidad para ... ¿Para qué?

Hace poco asistí a la presentación del libro"La Subversión Ética de Nuestra Realidad: Crisis y renovación del pensamiento crítico latinoamericano"; la idea era presentar la "ética humanista materialista cristiana" que generó un interesante debate que no es mi intención abordar en este espacio; no porque no quiera, sino porque no he leido el libro y entre tanto concepto rimbombante me pierdo. Lo que quiero realmente hacer, es cristalizar el espacio, ese momento en el cual los pensamientos e ideas revoloteaban no como mariposas, que verlas gusta, sino como mosquitos de los que se evitan para que no te piquen: razón, verdad, valores, el debate del sujeto, el deseo de lo antagónico... ahí estaba ella (osea yo) escuchando atenta, sin omnisciencia pero pensando lo bueno que sería tenerla; digo porque enmedio de personas extrañas que opinaban con tanta soltura, hubiera querido opinar algo, pero mi espíritu revuelto, recién inyectado de un "no sé que" se desconcentraba viendo a esos "otros" que mostraban el deseo ambicioso  de "cambiar el mundo" ¿sería ése el deseo genuino o escondían detrás de las palabras elocuentes una pasión un tanto más egoísta pero honesta  de preferir el discurso, cómodo y seguro, a una seria búsqueda de subversión? ¿No será que la guerra interna y la subversión sólo ocurre cuando se da en el corazón? ¿Actuamos con la fuerza de la razón? ¿o los verdaderos generadores de cambio han vivido la cruda realidad, la han palpapado, la han llorado, les ha dado vértigo la desesperanza y han accionado con esfuerzos conjuntos para cambiarla?