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lunes, 3 de enero de 2022

Propósito: Despedirse

 Despedirse 

Sigue ahí sin inmutarse,

la figura, su presencia. 

Quiero decir adiós, lo juro.

Intento mover mi mano así, 

para que el corazón entienda.

Me acompañan las heridas;

creen que escuchan su voz regresar.

Pero es solo una nota de voz.

                                                En loop infinito...


Quiero decir sí, que adiós 

adiós a su historia a sus certezas en oferta,

a la salsa inglesa que compramos en el Súper;

riéndonos, camino a San Antonio Palopó.


En este mundo donde nadie quiere amar

Yo debo despedirme de sus helechos,

De los volcanes, de la maldita contradicción

de sus besos.


Conservo la fotografía para que seas eterno

teniéndote sin tenerte.

viernes, 5 de febrero de 2021

Tengo una amiga que se desaparece

 Tengo una amiga que se desaparece

Tengo una amiga que se desaparece.
La espero en el último árbol que nos vimos.
Marco en el mapa todos sus planetas.
Ruego porque no tenga fiebre su jardín.

Su sentado único en la piedra del río es astuto.
Ligera como una liebre y poderosa como la luna.
La lluvia filosófica de nuestra existencia nos revive.

Los riff de rockstars, las cervezas, los gatos,
¿Qué pensará de Ulises?
la Jacaranda de Jósean Log. 

En el inventario después de su partida encontré:
la última confesión, sobras de hierba, varios “te entiendo”
tres preguntas y una mirada cómplice.
La espero en el último árbol que nos vimos.
La última vez.
En el árbol;
La espera.

por: Myrcrisher

El hoyo en la panza

El hoyo en la panza

Éramos Leyendas de Guatemala, sin susto.
Nos faltó miedo; no veíamos el costal de muertos.
El apocalipsis hizo camping  y sueña mucho.

Apenas me destapa sus símbolos tatuados, 

Me cubro con vino todo el cuerpo,

Hasta dejar de sentir.

Cuando la cavidad es cuerpo, la casa finalmente es.

Cuando el ruido es sonido y el amor el silencio
Se quedan atados los abrazos no dados, 
Perdón hermano, perdón.

Por: myrcrisher



domingo, 21 de junio de 2020

Aurora


Entre tus viajes de tintas y rostros aterricé en tu mundo.
Apenas has salido a mi encuentro y he saltado a tus brazos;
Has decidido quedarte, así, con esa confianza del que nos conoce.

He despedido a los fantasmas, mis plantas muertas son abono.
La magia de tu voz dibuja la silueta de un nuevo ciclo, juntos.
Tiemblan mis dedos ante nuestra posibilidad. Nace un Te quiero.

Ha habido otros infiernos, pero este es el nuestro; La incertidumbre.
El encierro, la fatiga de la nada. Los sueños e insomnios de los días;
Vencemos a pulso las horas con la valentía de la locura e insumisión.

Ven; huye conmigo que corto la maleza y recupero nuestra tierra;
Que me deleito del misterio de tu luz y sombra entre la música y tu piel.
Akabal; dibuja también mi amanecer y oscuridad, que yo te veo.
Mycrisher

miércoles, 17 de junio de 2020

Pandemia

Ya no escribo

Se me quemaron las ganas.
Se me enfrió el cuerpo.
Me falta enojo.

Los días ya no tienen ni amor ni odio.
La comida engorda,
el licor empalaga.
La única lombriz que me humedece
es la ansiedad.

Los sonidos de la podadora
me recuerdan dónde estoy

en esta burbuja de días protectores
guardianes tristes.

Los pájaros cantan siempre
a las 6 de la tarde.

Sigh.

A veces es demasiada melcocha.
Nunca es demasiado.

¿Quién soy?

Y aquí me siento
congelada en el tiempo

myrcrisher

domingo, 19 de mayo de 2019

Busco

Por: Cristina Hernández


Busco.
Los barrios y la guitarra lo tienen.


En la repisa,
Busco.
En la narración de un rostro,
La noche de los domingos a las 6 de la tarde lo tienen.
Todos lo tienen


En los frascos de vidrio,
En la voz de Felipe adolescente.

En mi planeta perdido,
En su sonrisa cómplice,
En la de un extraño.

En el sol vivido,
En la penumbra.

Alcanzo a observar a un gato antes de saltar a otra casa, lo tiene.
La guitarra, los pasos, el aire, el carrito pequeño donde caben.



martes, 16 de abril de 2019

Canto a mí mismo - Walt Whitman

“El pasado y el presente se marchitan.
Y los he llenado y los he vaciado a los dos
y prosigo llenando lo que me espera en el futuro.
Y ahora vosotros, los que me habéis escuchado,
levantaos. ¿Qué tenéis que decirme?
Miradme a la cara, mientras respiro por última vez bajo las sombras de la tarde.
(Hablad sinceramente, nadie os escucha y sólo dispongo de un minuto.)
¿Qué tenéis que decirme?
¿Qué me contradigo?
Sí, me contradigo. Y ¿qué?
(Yo soy inmenso…
y contengo multitudes.)
Me dirijo a los que están cerca
y espero en el umbral de la puerta.
¿Quién ha terminado su trabajo?
¿Quién ha concluido de cenar?
¿Quién me acompaña?
¿Quién viene conmigo?
O ¿vais a hablar cuando ya me hay ido y sea demasiado tarde?”

Walt Whitman

viernes, 8 de marzo de 2019

La Cámara del Terror-Manuel José Arce

De repente estoy triste
--aunque tú no lo sabes

Se derrumban de pronto
torres y catedrales.

Se nos queman las alas
y hasta las ganas de vivir se caen.

Se nos vuelven más largas y más sordas las calles.

La tristeza nos coge
a patadas infames.

Es de pronto. Al doblar una esquina.
Al decir una cosa. Al saludar a alguien.

Es una bofetada sorpresiva esta tristeza tonta.
Pero tú no lo sabes.

Porque si lo supieras tendría algún sentido.
Esta manera amarga sería menos grave.

Pero tú no lo sabes.
Y si tú no lo sabes ya no lo sabe nadie.
Ni importa que lo sepa alguna gente.
Ni es tampoco importante.

Es un poco molesto nada más
desangrarse.

Es tonto y sucio.
Sería más higiénico llegar al sicoanálisis.

De que sirve todo esto
cuando Dios se tropieza en una esquina y cae.

Cuando el cielo se vuelve algo tan torpe
que sólo sirve para molestarme.

Cuando me cae mal toda la gente.
Cuando es ridículo hasta el preguntarme.
Cuando se pone triste hasta la sombra.
Cuando tú no lo sabes.

Y si tú no lo sabes
no importa que lo sepa nadie.

Nadie.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Luis Cernuda-Donde Habite el Olvido


Luis Cernuda-Donde Habite el Olvido


Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Rainer Maria Rilke — Vivo la vida en círculos crecientes (de El Libro de las Horas, 1905)


Vivo mi vida en círculos crecientes,
que encima de las cosas se dibujan.
El último quizá no lo complete,
pero quiero intentarlo.
Giro en torno a Dios, de la torre antiquísima,
durante miles de años voy girando.
Todavía no sé: ¿soy halcón, soy tormenta,
o bien soy un gran cántico? (...)
Al inclinarme también hacia mí mismo me es oscuro mi Dios, tal una urdimbre
de cien raíces que calladas beben.
Solo sé que me elevo desde un calor que es suyo (...)
Si a veces te molesto, Dios cercano,
con duros golpes en la larga noche,
es porque rara vez tu respirar rescucho
y sé que sólo estás en la gran sala (...)
Con voz fuerte <>, en voz baja <>
dijiste; y repetías siempre <>. (...)
Lo que ninguno a querer se atrevió se me hará natural en un día futuro.
Si esto es desmesurado, perdóname, Señor.
Pero yo solamente te quiero transmitir;
como instinto ha de ser mi mejor fuerza,
tan sin ira y sin miedo;
así es como te quieren los chiquillos.
Si eres Tú el soñador, yo soy tu sueño (...).
Soy el silencio que hay entre dos notas (...)
Tú eres el inconsciente oscuro
de eternidad en eternidad (...)
Apágame los ojos, puede verte;
ciérrame los oídes, puedo oírte;
y aun sin pies puedo andar en busca tuya;
sin boca puedo conjurarte.
Ampútame los brazos y te agarro
como con una mano, con el corazón mío.
Detén mi corazón y latirá el cerebro;
y si arrojas el fuego en mi cerebro,
te llevaré sobre mi sangre (...).
Aunque todos se esfuercen por salir de sí mismos
como de la prisión que les odia y encierra,
existe un gran milagro en este mundo;
yo lo siento; se vive toda vida.
¿Quién entonces la vive? ¿Son las cosas
que, como melodía no tocada,
en la tarde se quedan como en arpas? (...)
¿Quién la vive? ¿Tú, Dios, vives la vida?
Te excavo en hondas noches, oh tesoro,
Porque toda abundancia que yo vi
es pobreza y mezquino sucedáneo
para esa tu hermosura, que aún nunca aconteció.
Pero el camino a Ti es terrible, larguísimo,
y, al no usarlo hace mucho tiempo nadie, se borra.
Qué sólo estás. Tú eres la soledad
que se va a lejanos valles.
Y mis manos, que están sangrando
de cavar, las elevo al viento abiertas,
para que como un árbol echen ramas.
Con ellas, yo te absorbo del espacio,
como si allí te hubieras estrellado
con gesto de impaciencia alguna vez,
y ahora cayeras, mundo atomizado,
desde lejanos astros, a la tierra de nuevo,
como lluvia que cae, suave, en primavera.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Poema de Rosa Chavez

Por Rosa Chavez

Soy una anciana en un parque
el futuro se deshace en mis arrugas
alimento de mi mano las ilusiones que destruyen el techo del cielo
mi sonrisa leve y permanente toma el sol
los recuerdos son niños que me trenzan el cabello
mi mirada perdida se encuentra hacia adentro
soy una anciana en un parque
una vieja que revela su nombre al mundo extraño
camino con el vientre vacío
y las enormes ganas de voltear al mundo
cada día me vuelvo más pequeña
cada día mis huesos disminuyen
cada día mi memoria se apolilla
ya no reconozco el gesto de las manos
paso la tarde enhebrando la aguja del silencio
vuelvo a la ingenuidad del calzado pequeño
y afortunadamente he perdido la capacidad de morir por alguien
soy una anciana en un parque
una mujer con la vida jorobada
una siniestra mirada libre de culpa
tengo dos piernas de carne
y una de madera tallada con el rostro de mi amor
soy  todas las de mi especie
y clamo por cada una de mis vidas y mis muertes
finjo que no tengo miedo y en realidad no tengo miedo
Soy una anciana en un parque
los años solo confirman la edad de mi secreto
me entrego sin reparo al destino
ya no me atormenta el pasado
estoy dormida hace mucho tiempo.

sábado, 7 de junio de 2014

ESPERO CURARME DE TI

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame
agua”, “¿sabes manejar?,”se hizo de noche”… Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te
quiero”.)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

domingo, 3 de noviembre de 2013

La culpa es de uno - Mario Benedetti


La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
    mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
    una manera tierna
    y a la vez implacable
    de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste
    de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
    que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
    y no de los pretextos
    ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
    mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
    solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

lunes, 25 de marzo de 2013

ARCO IRIS -Mario Benedetti

ARCO IRIS

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.

martes, 15 de enero de 2013

Confesiones de un reloj


Hoy tengo miedo de escribirle, no quiero contarle de la manta invisible
Y el lejos de hoy es distinto, se volvió verbo, es caminar sin sus besos reales;
es ir remando viendo en el reflejo  tanta pretensión atorada en amabilidad retorcida
[perversa]

Sé que tengo que sonreír, pero sonrío menos
Si supiera cuánto han cambiado mis ojos desde que se llenaron de ausencia
[besos reales, besos reales]
Pienso en usted
 en ese espacio que nos inventamos burlando las horas, construyendo puentes
jugando a escribir nuestras notas musicales

Si pienso más y siento menos es sólo porque estoy tratando de ganarle al dolor
Y el tiempo empuja, no se puede detener el viaje hacia el refugio de un tesoro
Y la tierra se me pega a los tobillos; si supiera cuánta lucha hay en cada paso

Y este lejos suyo que lo alejó de mí
Y este lejos mío que me aleja de usted

-myrcrisher

lunes, 25 de junio de 2012

Acontece Así, Enamorados - Otto René Castillo

ACONTECE ASI, ENAMORADOS

Los enamorados
que ahora se besan,
todavía no saben
que tendrán
que separarse muy pronto.

Los enamorados
que aún no se han encontrado,
ignoran
que pronto creerán
haberse hallado
para todos los tiempos.

Pobre
los que aún no se han hallado,
ahora tendrán
que continuar esperando

- Otto René Castillo