domingo, 18 de septiembre de 2011

La fotografía y los "green beans"

Empecé a interesarme en la fotografía hace unos meses. Como me pasa con todo lo nuevo, primero me emociono,  luego me frustro y termina la historia en intentar algo diferente. Me gusta aprender pero se me dificulta la perseverancia.  Estoy en la etapa en que ya me frustré y sigo interesada, así que tengo un buen presentimiento. En fin, quisiera compartir un par de cosas que he aprendido en esta travesía.

Lo primero que te dicen y me parece muy buen incentivo es que no importa qué tan cara o barata sea la cámara para tomar una buena foto. Claro que el que te lo dice normalmente tiene una súper cámara y luego te enseñan los diferentes tipos de lentes con sus efes y emes y las fotos tan increíbles que se logran a un gran costo, literalmente. Pero creo que ciertamente, se trata de ser creativos con lo que se tiene. En mi caso tengo una Canon EOS Rebel K2, de rollo. Al principio me sentía en desventaja porque era la única del curso que tenía cámara de rollo, pero conforme ha pasado el tiempo he descubierto que no es tan caro y que presenta beneficios. Ha sido muy reveladora la relación entre la señorita que revela mis rollos y yo (usé la palabra reveladora a propósito jeje)  Primero porque después de verme tan seguido me han bajado el precio del revelado a la mitad y ya tengo tarifa de “fotógrafo” qué tal :) y hoy después de mi revelado me dice:  ¿Por qué no prueba los rollos propack? Los fotógrafos que vienen aquí compran de esos. Estos rollos cuestan la mitad de lo que yo compro, já, qué interesante dije yo… y qué buena noticia encontrarse con personas que no buscan “vender” sino realmente ayudar (aunque me lo pudo haber dicho antes, pero está bien, no me quejo).

Otra de las ventajas que para los usos que a mí me conciernen presenta la fotografía no digital es que me ayuda a pensar y no tomar fotos a lo loco, que con mi personalidad no dudo que eso hubiese pasado. No puedo tomar 10 fotos y quedarme con la que salga mejor, tomo lo más 3 y me arriesgo; me ayuda a prestar mayor atención.

Pienso que lo más importante,  lo que más agradezco de esta experiencia es la oportunidad de vivir con mayor "perspectiva" pero en el sentido de las diferentes formas de ver el mundo, ahora distinto, o mejor dicho verlo realmente; contemplar sus colores, sus líneas, las curvas de una carretera, los cambios de luz… ahh tanta metáfora que abunda sobre la luz, ese símbolo de vida, es hermoso.  Al final tomar buenas o malas fotos no es tan importante como lo es el permitirse vivir el privilegio de ser testigo de lo que pasa a nuestro alrededor, de los miles de signos y símbolos que nos rodean.

Quiero terminar con una historia, que siempre cuento (es que me impactó, en serio) resulta que cuando estaba en mi bella época colegial, había una exposición de pinturas en el IGA. Cada vez que salía del colegio, había una en particular que siempre estaba a mi vista, yo sólo veía unas líneas en espiral (los pintores y su abstracción al fin y al cabo -pensé). Pero en una de esas salidas me detuve y vi el título: “Green beans"; cuando mis ojos se encontraron nuevamente con la pintura vi perfectamente clara, la planta de ejotes,  sus detalles, sus frutos escondidos, fue increíble, adquirió un significado, un sentido.

Roland Barthes decía que una foto te permite hacer, experimentar, mirar y en cada una hay emociones o intenciones. Me gustan esos verbos, me gusta la fotografía.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Señas chapinas

A pocos días de las Elecciones en Guatemala, una amiga hizo una observación que yo había descuidado, sobretodo porque evito ver (aunque en realidad es inevitable la contaminación visual) la propaganda de los partidos políticos. En fin, resulta que los seres humanos estamos llenos de signos y señas, es la forma en que logramos dar a conocer nuestro abstracto. Interesante que muchos partidos políticos escogen las manos para transmitir estas ideas y con interesante lo que realmente quiero decir... mi querida y adolorida Guatemala, tus manos están en las calles, pero yo sé que no son las tuyas y que a escondidas estás haciendo otra seña, una mucho más chapina.

lunes, 29 de agosto de 2011

la soledad

El arte de estar sola consiste en aceptar al silencio. Hablo del silencio que permite acercarse a las sensaciones internas, éstas que primero fueron causadas por estímulos externos pero que no se pueden leer sino hasta que la respiración es distinta, tiene más suspiros. Poco a poco se desenfocan las miradas de los transeúntes y se acentúa el descanso de ser isla. No vale usar el comodín de “recordar”, se trata de ser presente, de sentir comodidad, de las siluetas y el contexto como simple adorno, se trata de sanar los lutos y las quemaduras que hizo la historia.

jueves, 18 de agosto de 2011

Poema de Marta Mena

Marta Mena (1938) es poeta y nació en la Ciudad de Guatemala. Ha escrito los siguientes libros: "Poemas" (1956); "Estancias del camino" (1958); "Canto con viento y frío" (1960); "¿Dónde estoy?" (1966), La Ciudad muerta.

Yo no la conocía sino hasta hoy que fui a la Biblioteca César Brañas
y debo decir que me gustó mucho leerla; no porque sea dulce (nada más lejos de ello), sino por su franqueza, la forma en que expresa el dolor humano. 

Hay mucha poesía guatemalteca que nos es desconocida y que nos sorprendería su caracter atemporal, al menos en mí sí lo ha hecho. Leí "¿Dónde estoy?" y aunque la parte sobre los cuentos infantiles es la más fuerte, me quedo con los "lieds" compartiéndoles el número 4:


4
Y tengo guardada en un rincón
La sencillez de mis primeros pasos.

En el polvo perdidas: las ilusiones,
Los primeros sueños; u olvidada:
La sonrisa.

Una peluca vieja que me adorna
Corona la cabeza. – ¿Dije cabeza? –

¡Es raro – hace algún tiempo
Que no le encuentro uso –
Quiero saber mi nombre:
(es un mensaje lanzado al infinito)
Para poder llamarme de alguna forma.

Estoy mandando un S.O.S. a los cometas:
Quisiera un nombre para no perderme:
¡Son tantas las estrellas!

La Vía láctea está quieta:
No hay tráfico esta noche.
(¡Algo estará fallando en la Florida!)

!En fin!

Mejor será dormir… ¡Hasta otro día!

(un esquimal de Jupiter sonríe
Y se burla de mí tras la cortina)

Cuando despierte, todo será mejor:

¡Hasta otro día!




lunes, 15 de agosto de 2011

Baño de Ciudad - de María Olga Paíz

A propósito de la celebración del 15 de Agosto, la feria de la Ciudad de Guatemala, me encontré con la publicación de María Olga Paíz y debo decir que se me puso chinita la piel, se las comparto:

Baño de ciudad

María Olga Paiz mopaiz@elperiodico.com.gt

La ciudad está de cumpleaños y toca celebrarla.

Vivo en la periferia, pero disfruto bajar al valle, a la ciudad de techos grises, amurallada de nubes y custodiada por dormidos volcanes plomizos.

Inhalar su olor a fritura, a diésel de camioneta, a humedad de armario.

Para quererla bien hay que dejarse engullir por el tráfico que la recorre como sangre espesa y sus muros vociferantes de publicidad. Dejarse tentar por su promesa de saciedad, permitir que nos seduzca la abundancia ambulante de melocotones y anacates de temporada, de tarjetas de teléfono y paraguas, de ramos de rosas y de pelotas de colores.
Dejarse cegar al mediodía por la luz fracturada en los edificios acristalados y ensordecer en medio del barullo de pajarera de las seis de la tarde.

Solo un aguacero de invierno logra barrer el polvo de siglos acumulado en sus banquetas quebradas por raíces y lavar el acre orín de los postes de alumbrado y las esquinas de esta ciudad. Los tragantes jamás podrán dejar de hacer gárgaras, congestionados por el flujo inmundo y descomunal que, impedido de desagüe, torna en lecho de río las calles.

Para entenderla es requisito sentir de cuando en cuando los temblores salaces y continuos a los que hemos crecido acostumbrados. Y casi a diario también el temblor íntimo a ser despojado en cualquier semáforo del celular, como antes de los Rayban, o de la bolsa.

Por naturaleza o por crianza, una no gusta solo de lo bonito, lo perfecto y sin mácula. Será la maternidad que me ha enseñado a conciliar el amor y la exasperación.

Mi marido, socarrón, se conduele: ay, pobre tú que no tenés pueblo. Y bueno, hace muchos agostos que no me doy una vuelta por la feria de Jocotenango para probar el tiro al blanco o comer una bolsa entera de panitos de feria. Pero sí, tengo pueblo. Solo que el mío, mi amor, es mucho más grande. Y aquí es donde te saco la lengua.

lunes, 8 de agosto de 2011

Desaprender significa...

Ok, a lo mejor no fue tan fácil de explicar, pero no quería preguntar lo obvio (¿Qué es la vida?, ¿Qué te hace feliz? y así)  Así que de regreso a mi casa, iba pensando en la camioneta y de súbito aparece como un eco fuerte y decidido. Listo, papel y lapiz y la gente escribió lo que ellos piensa que significa desaprender:

- Recoger todos los pedazos del corazón y reconstruirlo
- Ya no gritar en el carro cuando manejo  (alguien más tachó y cambió la frase a "seguir gritando")
- Escuchar nueva música
- Conocer nuevos mundos
- Saber quién sos y conocer tu esencia
- No perdiendo tu esencia
- Tomarme un 6x y no sentirme culpable
- Aceptar a mi hermana tal y como es

El experimento se realizó y eso es lo importante. Normalmente todo se queda en mi cabeza y el involucrar a otros lo hace de alguna manera más real, o al menos ésa es la sensación.

Según la real academia española desaprender significa: "olvidar lo que se ha aprendido"

Y por qué quisieramos olvidarlo. Pienso que todo el conocimiento acumulado es de alguna manera un aprendizaje inconsciente. Cuando lo cuestionamos y palpitan nuevos significados, incluso contrarios; se tiene esa penosa pero gratificante experiencia del desaprender. Es un acto de valentía y humildad. Metafóricamente no hablo de quitarse la ropa, sino la misma carne y quedarse en huesos, componiéndose el esqueleto y tomando decisiones conscientes, no hay equivocación porque cada pedazo de carne ahora tendrá un sentido propio.

Me gusta desaprender, me ha ayudado a perder prejuicios, orgullos, el ilusorio concepto de verdad. Aún me falta porque se va volviendo un sinónimo de vivir y es en estos tiempos, algo a lo que me gusta prestarle atención.

viernes, 15 de julio de 2011

Foto de un día en la Ciudad de Guatemala

Lo primero que vi al despertar fue la cara de mi gata observándome. Normalmente se duerme a mis pies por lo que fue extraño encontrar esos dos ojos azules vigilantes. Entre pensar que las cintas de mis zapatos que lavé el día de ayer no combinaban con el “blanco” de mis chapulines y memorizar un exquisito poema de Octavio Paz, emprendí viaje hacia las calles de mi Ciudad. Tenía antojo de caminar (por no decir que no sabía qué camioneta tomar). 
De la terminal me fui caminando hacia el Parque de la Industria para visitar la Feria Internacional del Libro, FILGUA. Y cuando digo caminar quiero decir ir viendo para todos lados, cambiarme con frecuencia de banqueta y hacer caso omiso de los hombres libidinosos que siempre tienen un comentario que hacer hacia su objeto femenino. Hablando de femenino La Marimba Femenina de Concierto del Ministerio de Cultura y Deportes estuvo increíble, no había mucha audiencia pero los pocos aplaudíamos con mucho entusiasmo, el maestro de ceremonias (¿o se dirá presentador?) jovialmente nos felicitó por ser un buen público, me llamó la atención su estilo tan formal y al mismo tiempo cómico, describía la pieza y añadía comentarios tan simpáticos. Escuché El Ferrocarril de los Altos, La Marcha turca de Mozart y el son Flor del Café. Me llamó la atención observar a una señora ya de edad avanzada que sacó a bailar a uno de los señores que estaban disfrutando de la marimba; fue en realidad tierno y pues como todo un caballero (menos mal) el señor aceptó  bailar con ella. Me encantó el gesto. A veces cuesta “atreverse” a hacer las cosas, por pena y el qué dirán; es una de mis tantas luchas, pero yo la vi y la admiré, vi en su rostro la sonrisa triunfante.

El almuerzo consistió en un pincho de pollo con barbacoa delicioso; un apapacho a mis sentidos. Después de ver unos libros y desanimarme por el poco presupuesto para comprar todos los libros que me hubiera gustado, visité la Editorial Cultura, libros de autores guatemaltecos e hice una excelente compra: “La Rafaila y La Chenta” de Enrike Wyld, una tragicomedia que aborda las situaciones sociales de Guatemala posterior al terremoto, r e c o m e n d a b l e. (Y sólo me costó Q35). Aunque no tenían nada de Otto René Castillo, ni de Augusto Monterroso, ni de muchos autores más, pero bueno… Iba a sentarme a la banca fuera de filgua cuando
 - señorita la salida es del otro lado dijo el guardián
 - voy a la banca – dije
Al final me quedé pensando si a lo mejor fui ruda con él, si es que él quería ser amable y mostrarme la salida o era porque como garante del orden no dejan caminar más allá… pero me enoja tener más centros comerciales que parques, menos lagos y bancas, lugares para hacer pic-nic. Obviamente las colonias residenciales tendrán sus parques “privados” pero esa sensación de encierro para sentirnos “seguros” es tan decepcionante, me hubiera gustado decirle al guardián: señor, déjeme imaginarme que estoy en un lugar libre.

Caminé a la reforma y tomé la 101, destino: 6 Avenida de la Zona 1. Es porque ahora está bien chilera y hay un cafecito “Café Casa” que me gusta mucho. Hechos relevantes de dicha visita: Un policía de Emetra gritándole a un piloto de vehículo blindado que transporta dinero, estaba enfrente del banco y el policía le pedía a gritos que se estacionara en otro lado. En eso una señora  me dice:
.- ¡Qué policía tan tonto!, cómo se le ocurre que el camión se va a estacionar en otro lado, ¡Cómo van a caminar con tanto dinero!

A mí la escena se me hizo muy graciosa. Es que al final el piloto no le hizo caso al policía, el policía gritaba, nosotros (la gente) mirábamos mientras esperábamos la luz roja para caminar y la calidez que se siente al platicar entre extraños, comadres peatonales, no sé cómo explicarlo, es “pintoresco”. En la camioneta de regreso un señor cantaba canciones de Facundo Cabral en guitarra, le dimos su quetzalito y voy a decir que no sé si es por la ruta o qué, pero a mí me pareció el transporte público muy armónico. Es decir, se espera lo que se espera, hizo bien la parada, obviamente ya en la tarde/noche hay más gente y se va uno parado, pero pues nada, todo bien. La gente no sonríe mucho cuando va en camioneta eso sí, ya sea porque está cansada, pero también pasa que si uno anda ahí risueño cuando menos siente le están echando el ojo (para robar digo), algunos se van durmiendo, es algo…cotidiano. Quiero aprovechar para recomendar las pizzas de Q5.00 de Al Macarone, d-e-l-i-c-i-o-s-a-s.

Es linda mi Guate, a pesar de,  así y con toda esa sombra oscura, la violenta calle, la psicosis, colectiva, no sé, hoy disfruté convivir con tantos extraños que no lo eran porque compartimos la misma calle, somos igual de vulnerables, pero había algo en el ambiente que daba un espíritu de unidad.

Eso es todo por hoy, mi propósito de este año es fijarme más en lo que vivo y  por eso ahora estoy viendo que ondas con la fotografía. No ha salido ninguna buena foto pero sí que estoy aprendiendo mucho con todo esto de la observación.