Ya no escribo
Se me quemaron las ganas.
Se me enfrió el cuerpo.
Me falta enojo.
Los días ya no tienen ni amor ni odio.
La comida engorda,
el licor empalaga.
La única lombriz que me humedece
es la ansiedad.
Los sonidos de la podadora
me recuerdan dónde estoy
en esta burbuja de días protectores
guardianes tristes.
Los pájaros cantan siempre
a las 6 de la tarde.
Sigh.
A veces es demasiada melcocha.
Nunca es demasiado.
¿Quién soy?
Y aquí me siento
congelada en el tiempo
myrcrisher
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